Obsesión política: un plan de gobierno perseguidor

Colombia está a las puertas de una decisión crucial que marcará su futuro político y social. En esta columna expongo cómo el actual gobierno ha sustituido la gestión por la polarización, el liderazgo por la improvisación y el debate democrático por una obsesión política orientada a deslegitimar a quienes piensan distinto. Lo que debía ser un proyecto de transformación terminó convertido en una estrategia para mantenerse en el poder a toda costa, incluso mediante el uso intensivo de recursos públicos y una narrativa populista que evade los verdaderos problemas del país.
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Mientras tanto, los indicadores reflejan un preocupante deterioro en seguridad, crecimiento de grupos armados y una crisis social que golpea con más fuerza a las regiones. En este contexto, analizo el papel del llamado “heredero” político y cuestiono si Colombia puede permitirse continuar por este camino. Hoy más que nunca, el país necesita recuperar el rumbo con capacidad técnica, responsabilidad y enfoque social, lejos de agendas marcadas por la confrontación ideológica.
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